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Nos gobiernan cinco valores fundamentales

La Intimidad Con Dios es nuestra prioridad.

  1. Nuestra relación con Dios es lo más importante. Dios se ha puesto a sí mismo por encima de todas nuestras relaciones interpersonales y prioridades. Así lo dice Deuteronomio 6:5: “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”
  2. La intimidad con Dios debe ser buscada y mantenida a toda costa. No hay programa ni persona más importante que él. Si logramos todas las metas propuestas como Iglesia pero perdemos la intimidad personal con nuestro Señor, habremos fracasado.

La Biblia es nuestra Autoridad.

  1. La Biblia es la Palabra de Dios. Por medio de ella conocemos la voluntad de Dios. Es la forma por medio de la cual Dios habla en nuestro tiempo (No más por medio de sueños, visiones, profecías, experiencias, etc.). (Hebreos 1:1-2)
  2. La Biblia se define y explica a sí misma. Posee una sola interpretación, la cual es de Dios y no de los hombres; para encontrarla, el creyente debe ser un diligente estudioso de las Escrituras guiado por el Espíritu Santo. 2Pedro 1:20 nos lo dice así: “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

 

La Gente es nuestra razón de ser.
1.

  1. Vida Nueva cuenta con diversos programas, ministerios y actividades que existen en función de la gente. Nuestro desafío es esforzarnos para que nuestros miembros y visitantes no pasen desapercibidos ante el continuo crecimiento numérico de la iglesia.

  2. Nos encanta ser una iglesia que socializa, ya que esto nos permite ser accesible a toda clase de personas que necesitan a Jesús, las cuales, comprueban en nuestras relaciones interpersonales que Dios verdaderamente está entre nosotros.
  3. Si la intimidad con Dios es nuestra prioridad, y la Biblia nuestra autoridad, el buen trato, la amabilidad y el interés genuino en las personas es el resultado natural. 1Juan 1:7 lo dice de la siguiente manera: “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.