I. ¿Somos todos los seres humanos hijos de Dios?
- La Biblia nos dice que no, que a los ojos de Dios sólo existen dos familias espirituales, una de ellas es la familia de Satanás
- Jesús mismo fue quien enseño esta verdad:
- En Juan 8:38 Él dijo que existen dos padres espirituales; uno de ellos es Dios, su Padre.
- En ese mismo contexto, Jesús acusó a sus perseguidores de ser hijos del diablo, el padre de la otra familia espiritual. [[Juan 8:44-47]]
- Todos los seres humanos nacemos condenados a pecar y volvernos parte de la familia de Satanás.
- Originalmente no fue así, sino que Adán fue hecho a la imagen y semejanza de Dios, su Padre. Génesis 1:26-27
- Pero en Génesis 3:1-6 Adán y su mujer contaminaron con el pecado a toda la raza humana. El pecado pasó a todos nosotros “por herencia”. Note los resultados que nos muestra Romanos 5:12:
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.
- Desde ese momento toda la humanidad quedó muerta espiritualmente para Dios y vive bajo la potestad de Satanás. Efesios 2:1-2
- Romanos 7:17-18 nos muestra que el pecado mora en cada uno de nosotros. Es por eso que decidimos pecar y así, quedamos condenados a la muerte eterna en el infierno. Romanos 6:23 claramente dice:
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
- Originalmente no fue así, sino que Adán fue hecho a la imagen y semejanza de Dios, su Padre. Génesis 1:26-27
- Jesús mismo fue quien enseño esta verdad:
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No todos los seres humanos son hijos de Dios. |
- La otra familia espiritual es la de Dios.
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Entramos a la familia de Dios al recibir a Cristo. Juan 1:12-13
- Cuando recibimos a Jesucristo, Dios nos hizo nacer de nuevo. Este nacimiento no fue un nacimiento de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón (no fue un nacimiento físico), sino de Dios (espiritual).
- Cuando recibimos a Jesucristo, Dios nos hizo nacer de nuevo. Este nacimiento no fue un nacimiento de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón (no fue un nacimiento físico), sino de Dios (espiritual).
- Es importante que aprendamos a deleitarnos en este libro excepcional. Moisés declaró que la revelación de Dios es nuestra vida, no nos es cosa vana. y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.
Deuteronomio 32:46-47
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- Algunos pensamientos sobre la Palabra de Dios que debemos considerar son:
- “Leamos la Biblia a diario para ser sabios, creámosla para nuestra solidez espiritual y practiquémosla para ejercitar nuestra santidad. Ella contiene la luz necesaria para nuestro camino, el sustento para nuestro espíritu y el oportuno consuelo en nuestras horas más tristes.”
- “La Biblia es tan importante para los hijos de Dios como lo es el mapa para el viajero, el bastón para el peregrino, la brújula para el piloto o la espada para el soldado.”
- “La Biblia es una de las más grandes bendiciones concedidas por Dios a los hijos de los hombres. Tiene a Dios como su autor, la salvación como su objetivo y la verdad sin contaminación como su asunto central. Es totalmente pura y sincera; no tiene nada en exceso, ni nada le hace falta.”
- “La Biblia no es un fin en sí misma, sino un medio para llevar a los hombres a un conocimiento íntimo y satisfactorio de Dios, de manera que lleguen ante él y puedan deleitarse en su presencia, y saborear y conocer la dulzura interior del mismísimo Dios en el núcleo y centro de sus corazones. Jesús mismo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”