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I. ¿Quién protege nuestra salvación?

  1. Recordemos que la salvación fue un regalo de Dios que nos permitió a los hombres tener una nueva relación con él.
    1. La salvación nos fue regalada por gracia (gratis), por medio de la fe y no por obras para que ninguno de nosotros se jacte. [[Efesios 2:8-9]]
    2. Al regalarnos la salvación Dios estableció un nuevo vínculo entre nosotros y él: ahora somos sus hijos y él es nuestro padre, y esto es in disoluble e irreversible. [[Gálatas 4:7]] dice:
      Así que ya no eres esclavo, si no hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.”
    3. Entender el vínculo entre un padre y su hijo nos ayuda a comprender nuestra nueva relación con Dios. Somos hijos de nuestro padre terrenal para siempre porque nacimos de su simiente.
      1. Podríamos irnos del país, repudiar a nuestro papá o dejar de reconocerlo como tal y nunca volverlo a ver ni a oír acerca de él. Peor aún, podríamos dejar de pensar en él por el resto de nuestras vidas, y hasta cambiar nuestro nombre y apellido; pero nada cambiaría el hecho de que él es nuestro padre y nosotros somos sus hijos.
      2. Lo mismo ocurre con nuestro Padre Celestial. Nunca podremos revertir nuestro nacimiento espiritual. Al convertirnos, nacimos en su familia y perteneceremos a ella para siempre. Nadie puede revertir ese hecho.

>[card center title="Nadie puede cambiar el hecho de que somos hijos de Dios."]

  1. En esta nueva relación es Dios quien protege la salvación que nos regaló.

    1. La Salvación es una herencia, el regalo de un Padre a su Hijo. Dios se comprometió a cuidarnos este regalo él mismo. [[1 Pedro 1:3-5]]

      1. Nuestra salvación es incorruptible (no puede corromperse).

      2. También es incontaminada (no está contaminada).

      3. Y así mismo es inmarcesible (no puede marchitarse)

    2. Él cuidó de la seguridad de su regalo al ponernos como protección el sello del Espíritu Santo. Ésas son las arras que nos dió en garantía de que recibiríamos la herencia de la salvación. [[Efesios 1:13-14]]

    3. Es el Espíritu Santo mismo quien nos confirma la nueva relación que tenemos con Dios. [[Romanos 8:16]] dice:
      El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”
  2. En esta nueva relación con Dios, él se ha comprometido a no quitarnos jamás ese regalo.

    1. Muchos creyentes viven con miedo por creer que Dios puede arrebatarles la salvación. Lastimosamente, tal temor les hace desconfiar de la palabra de Cristo. fue él quien prometió que nunca nos sacaría de su familia. Jesús dijo: “..y al que a mí viene, no le hecho fuera.” [[Juan 6:37]]

    2. Disfrutar de la paz que nos da sabernos seguros de nuestra salvación es un asunto de fe. Si confiamos en las palabras de Cristo, disfrutaremos de tal paz; si no confiamos viviremos con temor.