V. ¿Cómo, cuándo y dónde es válido ser bautizados de acuerdo a la Biblia?
Sólo es bíblico ser bautizados por inmersión total en agua.
La palabra bautizar viene del vocablo griego "baptizo" (βαπτίζω) que quiere decir "sumergir completamente".
Al considerar esto y recordar que el bautismo es cuadro de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo, concluimos que todo bautismo bíblico debe ser hecho por inmersión completa del cuerpo en el agua.
En la Biblia, nadie fue rociado al ser bautizado pues nadie es sepultado con sólo rociarle tierra. El bautismo por aspersión no es bíblico.
Si el bautismo ha de ser un cuadro de la sepultura y la resurrección de nuestro Señor, el nuevo creyente debe ser sumergido completamente en el agua y no solamente rociado.
Sólo es bíblico bautizarnos después de nuestra conversión.
En la Biblia nadie fue bautizado sin antes haber creído y confesado a Jesucristo como su Salvador personal, de la forma establecida en [[Romanos 10:9-10]]:
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación".
Para creer y confesar a Cristo, necesitamos tener uso de razón, y haber alcanzado la madurez necesaria para tomar la firme decisión de arrepentirnos de nuestros pecados.
Por eso, bautizar a un recién nacido no tiene validez bíblica. En la Biblia, ningún infante fue bautizado.
En realidad, cualquier clase de rito bautismal al que nos hayamos sometido antes de nuestra genuina conversión no tiene validez.
Sólo es bíblico bautizarnos en presencia de otros.
El lugar en que nos bauticemos no es relevante, lo importante de este paso es nuestra actitud de obediencia e identificación pública con la muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Puesto que el bautismo es una confesión pública de nuestra fe en el Señor, la mayoría de veces se hace públicamente ante tantas personas como sea posible, especialmente delante de la congregación de la iglesia.
Muchas veces, los cristianos son bautizados en piscinas, ríos o lagos. Jesús mismo fue bautizado en el río Jordán.
Donde sea que lo hagamos, el bautismo es una gran oportunidad para que nuestros amigos vean el testimonio de nuestra fe en el Señor.