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I. ¿Cómo se relaciona el Espíritu Santo con nosotros?

  1. Él reside dentro de todo aquel que ha recibido a Jesucristo como su Salvador. 
    1. Según [[1 Corintios 6:19]], el cuerpo de los creyentes es ahora el templo del Espíritu Santo.
    2. [[Efesios 1:13]] nos asegura que en el instante que escuchamos el evangelio y creímos en Jesús, el Espíritu Santo entró a morar en nuestro cuerpo. En ese momento, Dios nos selló con su Espíritu, marcándonos como su propiedad.
      “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de nuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.”

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> Recibimos al Espíritu Santo cuando nos convertimos

    1. Igualmente, cuando nos convertimos, el Espíritu Santo nos sumergió en el cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia. [[1 Corintios 12:13]].
  1. Sobre la relación entre el Espíritu y nosotros hay muchos errores en el cristianismo de nuestros días.

    1. ¡Cuidado! En diversos grupos religiosos hay quienes, aunque sinceros, enseñan equivocadamente que para tener una relación con el Espíritu Santo debemos pasar por una experiencia adicional después de nuestra conversión.
    2. Tal experiencia es una especie de “segundo toque” en la vida cristiana, y se conoce en dichos círculos religiosos como “la unción” y se asocia con el “bautismo del Espíritu”.

    3. Al ser parte del vocabulario de algunas iglesias en la actualidad, pero no necesariamente representar lo que la Palabra de Dios implicaba originalmente, debemos preguntarnos: ¿Qué es la unción de la Biblia?

      1. En [[Éxodo 30:30-33]] Dios ordenó a Moisés que cada sacerdote fuera ungido con aceite para servirlo. Dicha unción era un tipo o representación del Espíritu Santo.

      2. Aquel sacerdote y su respectiva unción formaban un perfecto cuadro del creyente en nuestros días. Ahora, el Espíritu Santo nos capacita para que ejerzamos un sacerdocio genuino administrando el evangelio a quienes no conocen a Dios y edificando a los otros creyentes con su palabra. [[1 Pedro 2:9]]

      3. Jesucristo nos confirmó esto al hablar con los miembros de la iglesia primitiva. [[Hechos 1:8]] dice:

        “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra."
      4. [[1 Juan 2:20]] y [[1 Juan 2:27]] confirman que los hijos de Dios, quienes hemos recibido a Jesús, ya tenemos la unción del Espíritu Santo.
      5.  Por tanto, no tenemos que ser “bautizados en el Espíritu” de nuevo. [[Romanos 8:9]]
    4. De este error doctrinal surgen desviaciones y prácticas equivocadas en el nombre del Espíritu Santo, lo que ha causado gran confusión en el mundo.

    5. Recordemos siempre que los seguidores de Jesús no necesitamos tener más del Espíritu Santo, sino permitir que él tenga mayor control de nosotros.