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I. ¿Cómo debo relacionarme con otros creyentes?

  1. Dios desea que nuestra nueva familia, los hermanos en Cristo, tenga un papel especial en nuestra vida cotidiana. [[Gálatas 6:10]] dice:

“Así que según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.”
    1. Entre los creyente el compañerismo bíblico se basa en la persona de Cristo
      1. Usted debe aprender a tener compañerismo con él antes de poder tener compañerismo con otros creyentes. Creer que uno puede tener comunión con Dios sin tener comunión con los hermanos, es falso [[1 Juan 1:3-7]].
      2. Usted puede comprobar su salvación viendo la actitud que tiene hacia otros creyentes 
        [[1 Juan 3:14]]:
        “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte.”
    2. Los hijos de Dios debemos amarnos mutuamente y demostrarlo de manera concreta
      [[1 Juan 3:17-18]]:
      “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad"

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> Las relaciones de amor son características de los discípulos de Cristo

  1. Dios desea que en nuestra nueva familia, los hermanos en Cristo, tengamos responsabilidades fraternales unos con otros [[1 Pedro 3:8]].

    1. Para esto es necesario que nosotros tomemos la iniciativa y demos la apertura para establecer esas amistades. [[Proverbios 18:24]] dice:

      “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano.”
    2. Como amigos, debemos apoyarnos mutuamente en nuestros problemas. [[Gálatas 6:2]] nos reta:

      “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.”
  2. Dios desea que en nuestra nueva familia, los hermanos en Cristo, no tratemos de sobrevivir solos. Usted necesita de sus hermanos y ellos necesitan de usted.

    1. Debemos sostenernos en oración. Procure que [[Efesios 6:18]] describa su relación hacia otros creyentes:

      “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”
    2. Debemos servirnos por amor los unos a los otros. [[Gálatas 5:13-15]]:
      “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.”
    3. Debemos velar mutuamente por nuestra salud espiritual, hablando inmediatamente con aquellos que estén apartándose de Dios.
      [[Hebreos 3:12-13]]:

      “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.”
    4. Debemos ayudarnos en nuestros ministerios. Priscila y Aquila son grandes ejemplos de esto; Pablo lo reconoce en [[Romanos 16:3]]:

      “Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús.”
    5. Debemos practicar la hospitalidad, dando de lo que tenemos para que las necesidades materiales de todos estén cubiertas. [[Romanos 12:13]]:

      “Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.”
    6. Debemos procurar que cada cosa que hagamos redunde en el crecimiento espiritual de nuestro hermano. Siempre recuerde [[1 Tesalonicenses 5:11]]:

      “Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.”