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I. ¿Qué implica la libertad que recibimos al haber sido perdonados de nuestros pecados?

  1. Implica que en el futuro Dios nos librará de la presencia del pecado.
    1. Mientras estemos en el cuerpo, todos los creyentes seguiremos pecando. Como ya aprendimos, cuando esto suceda, debemos confesarlo a Dios inmediatamente. [[Lucas 11:4]]
    2. Cuando seamos llevados al cielo, literalmente será imposible pecar, pues ya no estaremos más en la presencia del pecado. [[1 Corintios 15:54-56]]
  2. Implica que Dios ya nos ha librado de la pena del pecado.
    1. La pena eterna del pecado es la condenación en el infierno.
      [[2 Tesalonicenses 1:8-9]]
    2. Al creer en Cristo, él nos libró de tal condenación; [[Juan 3:18]] lo declara:
      “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”

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Ahora somos libres del poder del pecado.

  1. Implica que Dios nos ha librado del poder del pecado.
    1. Antes de convertirnos no teniamos la capacidad de decidir “no pecar”, ya que éramos esclavos del pecado, tal como lo enseña [[Juan 8:34]]:
      “Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.”
    2. Al convertirnos, Cristo nos libró de la esclavitud del pecado. Sin embargo, el propósito de liberarnos fue hacernos esclavos de la justicia.
      [[Romanos 6:17-18]]
    3. Aunque ahora somos libres, ésto no nos da libertad para hacer lo que queramos. Estamos limitados por los deseos de Dios, quien es nuestro nuevo amo. Conduzcámonos de acuerdo a lo que nos instruye [[1 Pedro 2:16]]:
      “como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.”
    4. [[Gálatas 5:13-14]] establece que esta libertad nuestra nos hace responsables de amar a quienes nos rodean, cuidando que nuestras decisiones, y por ende nuestra conducta, no les afecten negativamente.