M3 Sesión 1
HERRAMIENTAS PARA MANEJO DE CRISIS Y CONSEJERÍA BÁSICA
El Rol del Mentor en el Discipulado
En la vida cristiana, cada creyente es llamado a crecer a la imagen de Cristo, y ese crecimiento sucede con mayor profundidad dentro del contexto del cuerpo de Cristo, la iglesia. Dios ha llamado a ciertos creyentes maduros para ser mentores: hombres y mujeres que caminan junto a nuevos creyentes en el proceso de madurez espiritual, ayudándolos a enfrentar las pruebas de la vida con una cosmovisión bíblica y una fe firme.
Como mentores de discipulado Crece!, no solo enseñamos doctrina, sino que también somos instrumentos del redentor en los momentos de mayor vulnerabilidad de nuestros discípulos. Las crisis personales, familiares, emocionales y espirituales requieren una intervención sabia, centrada en la Escritura y en la persona de Cristo.
Este manual, basado en principios bíblicos de intervención y consejería básica, te brindará herramientas claras y prácticas para:
- Atender situaciones de crisis en el contexto del discipulado.
- Guiar con compasión y verdad a creyentes que enfrentan luchas.
- Redirigir el enfoque del discípulo hacia Cristo y su Palabra.
- Acompañar con sabiduría sin asumir el rol de psicólogo clínico.
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> “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre...” [[Gálatas 6:1]]
DIEZ PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA INTERVENCIÓN BÍBLICA
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- La verdadera libertad comienza con una relación genuina con Jesucristo.
- Uno de los mayores errores en la consejería y en la vida cristiana en general radica en la creencia implícita que el cristianismo es un sistema de doctrinas (Biblia en el mejor de los casos) que deben ser aplicadas a la vida y no una relación con una persona (Jesucristo) que debe ser cultivada. Una persona debe tener una relación personal e íntima con Jesucristo y predicarse a sí mismo el evangelio diariamente. ([[Efesios 1:7]]). Recordemos que es el evangelio el que tiene poder para salvación ([[Romanos 1:16]]) y para una vida santificada ([[Romanos 15:16]])
- Esta relación es la que asegura a cada creyente que el perdón y la gracia no son solamente perfectas una vez y para siempre sino que también son continuas. Es Jesús quien intercede perpetuamente por nuestros pecados ([[Hebreos 7:24-25]]).
Una vida plena, llena de frutos de justicia solamente sucede por medio de la intervención directa de Jesucristo en nuestra realidad ([[Filipenses 1:11]]). - Por eso, la libertad de los problemas no surge porque alguien haya orado para recibir a Jesús o sea parte de una iglesia de manera regular. Tampoco se trata de “hacerle orar para la salvación” ni de convencerlo a que venga a la Iglesia cada semana. Sin una relación genuina con él no hay una redención real del alma y de los conflictos que enfrentamos ([[1 Tesalonicenses 1:5]]).
- Uno de los mayores errores en la consejería y en la vida cristiana en general radica en la creencia implícita que el cristianismo es un sistema de doctrinas (Biblia en el mejor de los casos) que deben ser aplicadas a la vida y no una relación con una persona (Jesucristo) que debe ser cultivada. Una persona debe tener una relación personal e íntima con Jesucristo y predicarse a sí mismo el evangelio diariamente. ([[Efesios 1:7]]). Recordemos que es el evangelio el que tiene poder para salvación ([[Romanos 1:16]]) y para una vida santificada ([[Romanos 15:16]])
- La verdadera libertad comienza con una relación genuina con Jesucristo.
> [card title="Aplicación para el mentor:"]
> Antes de tratar el problema, asegúrate que el discípulo ha entendido y experimentado el nuevo nacimiento. No asumas que por asistir a la iglesia es salvo.
> [card title="Recurso práctico:"]
> Guía al discípulo a predicarse a sí mismo el evangelio cada día. Usa pasajes claves como Romanos 8, Efesios 2 y Colosenses 2-3 para fortalecer su identidad en Cristo.
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- Todo problema debe ser entendido a la luz de las Escrituras
- El trabajo principal del consejero bíblico se realiza ayudando a su aconsejado a pensar de una manera bíblica. Somos lo que pensamos ([[Proverbios 23:7]]). Nuestra mente define lo que queremos ser. Recordemos importancia de Palabra de Dios ([[Colosenses 3:16]]). Por eso, el idioma y cómo entendemos lo que se dice es clave en el proceso de la intervención bíblica. Si no nos ponemos de acuerdo en cuanto a cuál será la base de nuestros conceptos, no podremos lograr el objetivo final. Acá es importante quitar el lenguaje religioso pero conservar los conceptos que se encuentran en las Escrituras. Evite los términos psicológicos para describir los problemas. Use entonces los términos que ponen a Jesús y su Palabra como el centro de la solución: pecado, santidad, Dios, voluntad, decisión, enojo, avaricia, envidia y celos, preocupación, confianza, codicia, amargura, son mejores términos que autoestima, depresión, frustración, negación, bipolaridad, estrés, neurosis, histeria, obsesión, compulsión, racionalización, transtorno, trauma, etc.
- Redefina el problema en términos bíblicos para que una persona pueda obtener respuestas bíblicas para sí mismo y dar respuestas bíblicas a las preguntas que otros le hagan ([[1 Pedro 3:8-15]]).
- Las palabras moldean los pensamientos, y los pensamientos moldean las respuestas. Por eso, ayudar a tu discípulo a pensar bíblicamente es crucial.
- Todo problema debe ser entendido a la luz de las Escrituras
> [card title="Aplicación para el mentor:"]
> Redefine los problemas en términos bíblicos. No digas: "está deprimido", sino explora si hay pecado no confesado, falta de esperanza, idolatría, temor, etc.
> [card title="Herramienta práctica:"]
> Haz una lista de términos bíblicos clave con su contraparte psicológica común. Enseña al discípulo a usar la Biblia como su marco de interpretación.
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- El campo de batalla es la mente
- Escuche con atención para identificar pensamiento no bíblico y contrarréstelo con la verdad bíblica ([[2 Corintios 10:5]]). No tiene que interrumpirle y ser grosero, pero debe notarse con agudeza si los pensamientos que expresa están alineados con la Escritura. Dios limita la base de nuestros pensamientos. Él da los valores por medio de los cuales debemos pensar; y el único pensamiento correcto es el que se alinea con el pensamiento de Dios... y nosotros tenemos ese pensamiento claro ([[Amós 4:13]]).
Dios ordena a sus hijos a pensar. La diferencia real entre el creyente y el mundo debe estar en la mente primero para que se manifieste en los actos. La Biblia declara que los pensamientos son “las intenciones del corazón” ([[Job 17:11]]). - La Biblia dice que la mente del malo es:
- (1) carente de Dios ([[Salmos 10:4]]);
- (2) vana ([[Efesios 2:3; [[Efesios 4:17-18]]);
- (3) ciega. [[2 Corintios 4:4]];
- (4) Réproba -o depravada- ([[Romanos 1:28]]) y
- (5) que es tan determinante, que fue el problema por el cual vino el diluvio ([[Génesis 6:5]]).
- Por eso, el fin de quien no cambia sus pensamientos es terrible. ([[Proverbios 12:2]]). La solución al problema no es solamente un cambio de condiciones y circunstancias, sino un cambio de forma de pensar ([[Isaías 55:7]]).
- Es a causa de eso que hay tanto énfasis en que debemos pensar de la manera correcta. El término griego usado en tiempos bíblicos era “Logizomai” (gr. λογίζομαι) cuyo significado es evaluar, considerar, sopesar, meditar sobre algo y luego permitir que estas cosas moldeen la conducta de uno. Se describe como ceñir los lomos del entendimiento ([[1 Pedro 1:13]]); alumbrar los ojos del entendimiento ([[Efesios 1:18]]) y transformarnos por renovación entendimiento ([[Romanos 12:2]]). Por supuesto, lo que pensamos depende de aquello con que llenamos nuestra mente. No es extraño entonces que el salmista haya gritado: ¡Dame entendimiento! [[Salmos 119:34]], [[Salmos 119:125]], [[Salmos 119:144]], [[Salmos 119:169]].
- Pero, pensar bíblicamente es escaso. No sucede sin el reconocimiento que nuestro sistema de pensamientos ha estado errado, lo cual suele causar perplejidad sino humillación en la mayor parte de personas. El problema que el aconsejado presenta no solamente es una versión sesgada de la realidad ([[Proverbios 18:17]]), sino que es el resultado de la interpretación de la realidad por el sistema de valores que cada uno de nosotros tiene. Es como su entendimiento interpreta su realidad.
- La Biblia traduce como “mente” dos palabras distintas. Una es “Nous”, nuestra mente consciente. La mente posee la habilidad de comprender y de razonar ([[1 Corintios 14:14-19]]) es donde se asienta la inteligencia. Por el entendimiento crecemos en el conocimiento de Dios ([[1 Juan 5:20]]). Por el entendimiento cambiamos ([[Romanos 12:12]]; [[1 Pedro 1:3-16). Es por el entendimiento que amamos a Dios ([[Marcos 12:33]]). Él desea una relación en la que voluntariamente —por entender— nos acerquemos a él ([[Salmos 32:9]]).
- La otra palabra es “Phronema” o mente inconsciente. Esta es el sistema de valores que genera y determina nuestras actitudes y que sirve de base a la mente consciente. Es el modo de pensar ([[1 Corintios 14:20]]), tener el concepto y pensar ([[Romanos 12:3]]); tener un sentir ([[Romanos 15:5]]; [[Filipenses 2:2]], [[Filipenses 2:5]], [[Filipenses 3:15]], [[Filipenses 4:2]]), poner la mira ([[Colosenses 3:2]]). Una forma de explicarlo sería la actitud (inconsciente) que produce un enfoque específico. Este suele ser egoísta. Los que tienen su enfoque, ponen la mira en, juzgan y evalúan su mundo de acuerdo a su Phronema ([[Romanos 8:5]]).
- La tarea del consejero no solamente es ayudarle a cambiar la conducta ya sea que aconseja respecto del pecado cometido o del recibido sino mostrar el enfoque bíblico sobre la situación que se presenta.
- La transformación comienza cuando renovamos la mente con la verdad de Dios.
- Escuche con atención para identificar pensamiento no bíblico y contrarréstelo con la verdad bíblica ([[2 Corintios 10:5]]). No tiene que interrumpirle y ser grosero, pero debe notarse con agudeza si los pensamientos que expresa están alineados con la Escritura. Dios limita la base de nuestros pensamientos. Él da los valores por medio de los cuales debemos pensar; y el único pensamiento correcto es el que se alinea con el pensamiento de Dios... y nosotros tenemos ese pensamiento claro ([[Amós 4:13]]).
- El campo de batalla es la mente
> [card title="Aplicación para el mentor:"]
> Identifica pensamientos erróneos. Pregunta: “¿Qué estás creyendo sobre Dios o sobre ti mismo que no es cierto?”
> [card title="Recurso práctico:"]
> Enseña el uso de tarjetas de meditación bíblica con versículos que confronten mentiras comunes (ansiedad, culpa, rechazo, etc.).