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II. ¿Cómo podemos mantener fresca nuestra comunión con Dios?

  1. Desarrollando las actitudes apropiadas.

    1. Prioridad: Haga que su tiempo diario con Dios tenga importancia sobre todo lo demás.
      1. Considere su tiempo a solas con Dios como la más importante de sus ocupaciones diarias. Este tiempo especial es conocido como tiempo devocional. Tenga la actitud de Job en [[Job 23:12]]
        "Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida".
      2. Considere el encontrarse con Dios como una cita importante que se espera ansiosamente.
        [[Salmos 130: 5-6]]
      3. Aunque usted tenga una vida muy ocupada, no deje que el exceso de actividad le robe la bendición de poder estar a solas con nuestro Señor cada día. Jesús mismo lo expresó de la mejor manera posible en [[Lucas 10: 38-42]]
    2.  Persistencia: no deje pasar ni un día sin estar un tiempo en la Palabra y en la oración.
      1. Buscar a Dios de vez en cuando no es suficiente; para crecer espiritualmente es necesario que usted sea disciplinado.
      2. Siga el ejemplo de los creyentes de Berea y alimente su propia vida espiritual reservando cada día un momento para buscar a Dios en las páginas de la Biblia. [[Hechos 17:10-11]]
    3. Paciencia: comprenda que el crecimiento espiritual es un proceso.
      1. No se desanime si al principio le cuesta. Recuerde que crecer necesita de tiempo y que este no puede apresurarse.

      2. No se preocupe si no entiende las implicaciones de cada palabra de las Escrituras. Pedro mismo dijo que no todo en la Biblia es de fácil comprensión [[2 Pedro 3:15-16]].

  2. Desarrolle los hábitos apropiados.
    1. Escoja un lugar y momento del día para estar a solas con Dios. Haga los ajustes necesarios a su horario actual y comprométase a respetarlo.

    2. Comience su devocional orando.

    3. Lea la Biblia.

      1. Establezca como meta leer la Palabra de Dios de pasta a pasta tantas veces como le sea posible en lo que resta de su vida.

      2. Tenga paciencia, leer es un ejercicio. Si uno no está acostumbrado a hacerlo, debe desarrollarlo poco a poco.

    4. Medite la Biblia.

      1. Aunque la Palabra de Dios debe leerse de corrido, una de las claves para nuestro crecimiento está en meditar en aquellos pasajes que parecen "saltar de la página".

      2. Cuando llegamos a uno de estos pasajes, Dios está tratando directamente con nosotros. Debemos pues, dedicarle tanta atención como nos sea posible.

    5. Estudie la Biblia.

      1. Analice de forma sencilla el pasaje que está leyendo. Recuerde: el estudio de la Biblia no debe ser complicado. Por lo regular, Dios habla de manera sencilla en su Palabra.

      2. Trate de encontrar en lo que está leyendo una aplicación práctica para su vida y para las circunstancias que le rodean.

      3. Para recordar mejor lo estudiado, subraye, tome notas, pregunte, etc.

    6. Memorice la Biblia.

      1. Seleccione uno de los versículos que le impactaron en el tiempo devocional y memorícelo. Tener la Biblia en su mente y en su corazón le ayudará en los momentos de tentación y de prueba.

      2. La memorización es una disciplina. Comience con un solo versículo semanal.

      3. Para que el versículo se grabe en su mente, trate de compartirlo con algunas personas durante el día. Usted aprenderá y quién le escuche será edificado

>[card center title="Memorizar la Biblia nos ayuda a aplicarla más fácilmente"]

    1. Cumpla la Palabra.
      1. Tome decisiones. Asegúrese de no ir a la Biblia sólo para adquirir conocimiento, pues ésta no presenta las sugerencias de Dios, sino sus mandamientos y enseñanzas.
      2. Recuerde que el propósito de ir a la Palabra diariamente es conocer a Dios. Es imposible conocer a Dios y no obedecer su Palabra. [[1 Juan 2:4-5]]