Introducción
La Comunión con Dios: La Clave Para Una Vida Plena
>[card center title="¿Cómo podemos alcanzar la calidad de vida espiritual que Dios desea para nosotros?"]
Jesucristo nos salvó, no sólo para llevarnos al cielo cuando muramos, sino para que vivamos una vida espiritual de buena calidad aquí y ahora. En [[Juan 10:10]], él dijo:
"...yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia"
Como cristianos, debemos anhelar tener una vida de excelencia, como la que nuestro Señor tuvo. Al observar su ejemplo, es imposible pasar por alto la importancia que para Jesucristo tenía el mantener la comunión con su Padre; esa es una de las claves fundamentales de la excelencia. Jesús nos mostró que una comunicación eficaz con Dios se da en dos direcciones: cuando oramos, le hablamos a él; cuando escudriñamos las Escrituras, es Dios quien nos habla. Si a pesar de ser Dios en la carne, Cristo dedicó una buena cantidad de su ministerio a cultivar estas dos áreas importantes, ¿cuánto más debemos hacerlo nosotros? Es fácil comprender la importancia de la comunión con Dios al identificar esta misma pasión en la vida de algunos personajes verdaderamente espirituales en la Biblia: Moisés, Abraham, Job, Daniel, Ana, David, María, Pablo y muchos otros hombres y mujeres de Dios confirman que estar en su presencia debe ser nuestro anhelo ferviente. El [[Salmo 16:11]] dice:
''Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre".
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>Recordemos que nadie crece espiritualmente por casualidad. El propósito de esta lección es llevarle a establecer las bases sólidas para una comunión apropiada con Dios y guiarle en el desarrollo de la disciplina que se necesita para mantenerla diariamente.