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III. ¿Cómo seremos juzgados los creyentes?

  1. Aunque nuestra salvación no depende de nuestras obras, Dios si juzgará cada una de ellas y nuestros motivos, de modo que “cada uno recibirá su alabanza de Dios”
    1. Todos los creyentes seremos juzgados en que la Biblia llama “El Tribunal de Cristo”.
      [[2 Corintios 5:10]] lo asegura:
      “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”
    2. En dicho tribunal cada uno de nosotros dará cuentas de todo lo que sucedió en su propia vida a partir de su conversión. [[Romanos 14:10-12]]
    3. En este juicio Dios juzgará no sólo la cantidad, sino también la calidad de nuestras obras.
      1. Dios nos demostrará que no todas las obras que hicimos en la vida contaban. El probará la consistencia espiritual de las mismas.
        [[1 Corintios 3:12-13]]
      2. Para él lo que cuenta son los motivos detrás de nuestros actos y no solo los actos en si.
        [[1 Corintios 4:5]]
      3. Por eso es importante que nuestro motivo para servir a Dios y en todo lo que hacemos, sea que él reciba la gloria. Si usted vive en el poder de su carne y obra para recibir el crédito y aumentar su prestigio personal, en aquel día “sufrirá pérdida”, aunque será salvo como por fuego.
        [[1 Corintios 3:14-15]]
  2. El propósito principal de Dios para juzgarnos en el Tribunal de Cristo es recompensarnos.

    1. En el Tribunal de Cristo, seremos premiados por medio de “coronas”. Estas nos recuerdan los galardones concedidos en la antigüedad a los vencedores de las pruebas atléticas o los reconocimientos públicos a quienes eran conciderados dignos por causa de su servicio.

    2. Pero a diferencia de aquellas coronas, las cuales eran corruptibles, las nuestras serán incorruptibles. Veamos lo que [[1 Corintios 9:25]] dice al respecto:

      “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible”.
    3. Es importante entender que Dios no nos premiará por actividades aisladas y eventuales en nuestra vida cristiana. En el cielo, los grandes serán aquellos que hayan tenido la actitud de siervos en la tierra y que consistentemente hayan mostrado un corazón humilde en su caminar con Cristo.
      [[Mateo 20:25-28]]
    4. Estos premios no solamente pueden ganarse. Una vez que usted los tiene, puede perderlos. Por eso es tan importante velar constantemente para mantener nuestro corazón enfocado en Dios. [[Apocalipsis 3:11]]. 
      Considermos también la exhortación que [[2 Juan 1:8]] nos hace:
      “Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.”

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Es importante entender que todos daremos cuentas

  1. La Biblia menciona al menos cuatro clases de coronas con las que seremos recompensados.

    1. La corona de Gozo.

      1. Esta corona tiene que ver con llevar a otros al conocimiento de Cristo. Pablo señala a las personas que él había ganado para Cristo como “su corona”. [[1 Tesalonicenses 2:19-20]].
        En [[Filipenses 4:1]] él dice: “Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.”

      2. Notemos que el gozo y la conversión de las personas están estrechamente relacionados. Hay mucho gozo en los cielos cuando un pecador se arrepiente delante de Dios.
        [[Lucas 15:3-7]]

      3. Tenga por seguro que una corona será entregada a aquellos cuya pasión haya sido la conversión de almas.

    2. La corona de la Vida.

      1. Esta corona es otorgada a quienes resisten las pruebas y las tentaciones. [[Santiago 1:12]]

      2. Nunca tengamos temor a ser probados. Las tentaciones, las pruebas y la persecución han sido siempre parte de la vida de quienes sirven a Dios.
        En [[Apocalipsis 2:10]] se lee:

        “No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.”
        La lista de creyentes que han sufrido a causa de su fe es interminable, unas pocas muestras son:
        1. Esteban, el primer mártir de la iglesia, murió apedreado por proclamar el evangelio con denuedo. [[Hechos 7:59-60]]. Es interesante que el nombre Esteban significa “Corona”.
        2. Jacobo, el hermano de Juan el apóstol, murió a espada.
          [[Hechos 12:1-2]] lo relata:
          “En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.”
        3. Juan, el apóstol y escritor del evangelio que lleva su nombre, murió preso en la isla de Patmos.
          En [[Apocalipsis 1:9]] leemos:
          “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.”
        4. Podemos estar seguros de que quienes tratan de vivir vidas santas, resistiendo constantemente a las tentaciones y soportando las pruebas, serán recompensados con la corona de la vida. Anhele usted ser uno de ellos.
    3. La corona de Justicia.
      1. Esta corona se le dará a quienes amaron la segunda venida de Cristo.
        [[2 Timoteo 4:8]]
      2. Usted puede afirmar que ama la venida de nuestro Señor:
        1. Si buscas las cosas de arriba y no las de la tierra. Es decir que vive para invertir sus talentos, recursos y energías en lo eterno y no en lo temporal.
          [[Colosenses 3:1-4]]
        2. Si renuncia a la impiedad y a los deseos mundanos y vive sobria, justa y piadosamente. Haga de [[Tito 2:12-13]] su meta en esta vida:
          “Enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.”
        3. Si procura vivir una vida de santidad y pureza. [[1 Juan 3:2-3]]

          “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.”
    4. La corona de Gloria

      1. Esta corona será concedida a quienes pastorearon a los santos.
        [[1 Pedro 5:1-4]]

        “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.
        Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.”
      2. Ni se necesita ser “Pastor ordenado” para obtenerla, ni necesariamente la recibirán todos los que tienen un cargo como Pastor.

      3. Pastorear es alimentar, cuidar y guiar a las ovejas de Dios en su caminar por esta vida. Por eso será dada a aquellos que con un corazón íntegro ministren de acuerdo a los requisitos establecidos por el pasaje que acabamos de leer:

        1. El ministerio debe hacerse voluntariamente.

        2. El ministerio no puede ser con el objetivo de recibir una ganancia deshonesta.

        3. El ministerio no puede ser hecho para buscar una posición de señorio sobre la grey de Dios.

      4. Quienes reciban la Corona de Gloria serán aquellos que guiaron a otros con la autoridad de la Palabra de Dios y la fuerza de su ejemplo. Por eso para aspirar a esta corona, debemos primero estar dispuestos a alimentar a otros con la Palabra de Dios, y a pastorearlos con la actitud correcta.

  2. Terminemos este largo tiempo de estudio juntos considerando uno de los puntos principales del Discipulado CRECE!: Dios nos salvó para que le sirvamos.

    1. Si ir al cielo fuera el único objetivo de Cristo para nosotros, entonces lo mejor sería haber muerto justo después de nuestra conversión.

    2. Por eso, si muere “en buena vejez, lleno de días, de riqueza y gloria”, pero sin haber ministrado la Palabra de Dios, habrá pasado totalmente por alto la aspiración de él para usted.

    3. Nuestro sincero deseo es que este programa de discipulado, entre otras cosas, le haya desafiado a involucrarse en el ministerio de Vida Nueva. ¡Hágalo! las satisfacciones son interminables.