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Introducción

El Tribunal de Cristo: ¿Pérdida o Recompensa?

>[card center title="¿Habrá un día de juicio para los creyentes y, por cuáles cosas tendremos que rendir cuentas?"]

La salvación es un regalo que no podemos comprar ni obtener por nuestros propios méritos. Pero los creyentes nunca debemos descuidar las obras en el servicio a Dios, pues la Biblia también enseña que todo lo que hagamos en esta tierra tendrá consecuencias en la eternidad. Si cuando usted sea juzgado es encontrado buen siervo, habiendo sido fiel a Dios en lo poco de esta vida, tenga por seguro que él le pondrá sobre mucho en la eternidad.

Para nosotros, el ser juzgados por Jesucristo debe ser un motivo de gozo y no de temor, pues Dios nos asegura en [[Romanos 8:1]] que:

“ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”.

Sin embargo, debemos comprender que los creyentes seremos sometidos a un juicio o evaluación minuciosa de nuestra vida. Dios ha prometido que premiará o censurará lo que hayamos hecho mientras estabamos en el cuerpo, y nos regala cada hora de nuestra existencia para que nos preparemos ese día.

Ese juicio es llamado “El Tribunal de Cristo”, y se efectuará inmediatamente después del arrebatamiento de la Iglesia. En aquel día, Dios dará recompensas a quienes hayamos trabajado para él, tomando en cuenta las actitudes de nuestro corazón y la disposición a negarnos a nosotros mismos mostradas a la hora de ministrar.

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>El propósito de esta lección es desfiarle a invertir sabiamente sus recursos, talentos y energías en lo que resta de su vida. Ministre de manera que en la eternidad coseche los beneficios que la palabra de Dios promete a quienes sirven a nuestro Señor con fidelidad.