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I. Nuestro crecimiento espiritual nunca debe detenerse

A. Tenemos toda una carrera por delante.

  1. En varias ocasiones, el apóstol Pablo comparó la vida cristiana con una carrera. Los elementos que la caracterizan son muy similares: La vida cristiana requiere disciplina, dedicación, sacrificio, una buena alimentación y ejercicio.
  2. El apóstol Pablo, luego de haber recorrido una buena distancia en la vida cristiana, dijo en Filipenses 3:13-14a
    Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta...”
    A este punto, el apóstol había adquirido mucho conocimiento en el Señor y mucha experiencia ministerial (Había plantado varias iglesias). Entonces, ¿Cuál es la meta que Pablo dice aún no haber alcanzado?

B. La meta en nuestro crecimiento espiritual es ser como Jesús.

  1. No todos estamos en el mismo tramo de la carrera. Algunos van por una cuesta empinada en medio de una tempestad; otros, por senderos planos de tranquilidad. Sin importar por donde vayamos, la necesidad es la misma: avanzar. Probablemente la carrera no está siendo igual para todos, pero la meta sí lo es: Alcanzar la sabiduría, espiritualidad, la prudencia y consagración de Cristo.
  2. La madurez espiritual es un proceso que dura toda la vida. Es importante que no dejes de avanzar hacia la meta para que la logres. Al proceso de crecimiento espiritual es a lo que llamamos discipulado. Es importante que entendamos que el discipulado no es un programa de lecciones bíblicas, sino, un proceso que dura toda la vida.